Mandatarios mundiales, entre ellos 60 jefes de Estado y de Gobierno, se comprometieron ayer, en Roma, en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria a reducir a la mitad para 2015 el número de personas que sufre hambre en todo el planeta.
Esto quiere decir que dentro de 6 años habría alrededor de 500 millones de personas que pasarían hambre, pues, según el último informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el número de hambrientos crónicos se situó en 2009 en 1.020 millones de personas en todo el mundo. 70% de aumento en la producción agrícola se necesitará para alimentar a 9.000 millones de personas en 2050
Una de las metas para lograr este objetivo será aumentar en un 70% la producción agrícola para 2050, con el fin de alimentar a una población mundial que superará los 9.000 millones de personas y combatiendo, además, el cambio climático, según reza la declaración conjunta que firmaron los países que asisten a la cumbre.
La reunión, que durará hasta mañana, comenzó con esta declaración conjunta y con las intervenciones del papa Benedicto XVI y de líderes políticos, como los presidentes de Chile, Michelle Bachelet; y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Sin embargo, el acuerdo fue tildado de insuficiente por los latinoamericanos y la FAO, ya que no prevé nuevos fondos necesarios para combatir la ola de hambruna. “Hay una voluntad general, pero se percibe una suerte de mezquindad por parte de los países ricos”, dijo el delegado de Colombia, Francisco Coy.
La Presidenta de Chile pidió que las medidas implementadas para luchar contra la crisis económica sean también aplicadas para afrontar la erradicación del hambre. “Así como el mundo fue capaz de gastar trillones de dólares para evitar el desplome económico, ahora es necesario un esfuerzo similar para evitar un desplome social”, aseveró.
El mismo pedido lo hizo Lula pocos minutos antes durante su intervención en la plenaria de la FAO, sin obtener, por ahora, respuesta de los países más industrializados.
“Se necesita voluntad y determinación política para combatir el hambre en el mundo”, clamó el Presidente de Brasil, quien recordó la experiencia exitosa de su país con el programa Hambre Cero, con el que logró reducir, en seis años, la desnutrición un 73% y la mortalidad infantil en 45%, según datos de la FAO. El director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, lamentó la ausencia de un calendario, así como de fondos concretos, para erradicar el hambre en el mundo. Deploró sobre todo la ausencia de una fecha límite para erradicar definitivamente el hambre, la cual había sido establecida en el pasado para 2025. El líder libio, Muamar al Gadafi, denunció, en cambio, la falta de esfuerzos que demuestran los países ricos.
También el papa Benedicto XVI denunció el riesgo de que el hambre llegue a considerarse como parte de la realidad de los países más pobres, y afirmó que no se puede continuar aceptando la opulencia y el derroche cuando el drama del hambre es cada vez mayor.
Así, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barros, hizo un llamado a sus socios europeos para cumplir con los compromisos alcanzados durante la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en la ciudad de L'Aquila (Italia), el pasado mes de julio, en la que los participantes se comprometieron a destinar 20 mil millones de dólares en tres años para combatir el hambre.
Barroso destacó que no se podrá solucionar la inseguridad alimentaria, a menos que se enfrente el cambio climático con éxito; además, subrayó que para ello es necesario que la cumbre sobre el clima que se realizará en Copenhague, en diciembre, concluya con un resultado positivo.
Esto quiere decir que dentro de 6 años habría alrededor de 500 millones de personas que pasarían hambre, pues, según el último informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el número de hambrientos crónicos se situó en 2009 en 1.020 millones de personas en todo el mundo. 70% de aumento en la producción agrícola se necesitará para alimentar a 9.000 millones de personas en 2050
Una de las metas para lograr este objetivo será aumentar en un 70% la producción agrícola para 2050, con el fin de alimentar a una población mundial que superará los 9.000 millones de personas y combatiendo, además, el cambio climático, según reza la declaración conjunta que firmaron los países que asisten a la cumbre.
La reunión, que durará hasta mañana, comenzó con esta declaración conjunta y con las intervenciones del papa Benedicto XVI y de líderes políticos, como los presidentes de Chile, Michelle Bachelet; y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Sin embargo, el acuerdo fue tildado de insuficiente por los latinoamericanos y la FAO, ya que no prevé nuevos fondos necesarios para combatir la ola de hambruna. “Hay una voluntad general, pero se percibe una suerte de mezquindad por parte de los países ricos”, dijo el delegado de Colombia, Francisco Coy.
La Presidenta de Chile pidió que las medidas implementadas para luchar contra la crisis económica sean también aplicadas para afrontar la erradicación del hambre. “Así como el mundo fue capaz de gastar trillones de dólares para evitar el desplome económico, ahora es necesario un esfuerzo similar para evitar un desplome social”, aseveró.
El mismo pedido lo hizo Lula pocos minutos antes durante su intervención en la plenaria de la FAO, sin obtener, por ahora, respuesta de los países más industrializados.
“Se necesita voluntad y determinación política para combatir el hambre en el mundo”, clamó el Presidente de Brasil, quien recordó la experiencia exitosa de su país con el programa Hambre Cero, con el que logró reducir, en seis años, la desnutrición un 73% y la mortalidad infantil en 45%, según datos de la FAO. El director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, lamentó la ausencia de un calendario, así como de fondos concretos, para erradicar el hambre en el mundo. Deploró sobre todo la ausencia de una fecha límite para erradicar definitivamente el hambre, la cual había sido establecida en el pasado para 2025. El líder libio, Muamar al Gadafi, denunció, en cambio, la falta de esfuerzos que demuestran los países ricos.
También el papa Benedicto XVI denunció el riesgo de que el hambre llegue a considerarse como parte de la realidad de los países más pobres, y afirmó que no se puede continuar aceptando la opulencia y el derroche cuando el drama del hambre es cada vez mayor.
Así, el presidente de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durão Barros, hizo un llamado a sus socios europeos para cumplir con los compromisos alcanzados durante la cumbre del Grupo de los Ocho (G8) en la ciudad de L'Aquila (Italia), el pasado mes de julio, en la que los participantes se comprometieron a destinar 20 mil millones de dólares en tres años para combatir el hambre.
Barroso destacó que no se podrá solucionar la inseguridad alimentaria, a menos que se enfrente el cambio climático con éxito; además, subrayó que para ello es necesario que la cumbre sobre el clima que se realizará en Copenhague, en diciembre, concluya con un resultado positivo.