miércoles, 18 de noviembre de 2009

En marzo empezaría cambio de refrigeradores


Entre los programas de ahorro de energía que tiene en agenda el Ministerio de Electricidad y Energía Renovable (MEER) está la chatarrización y cambio de refrigeradores a Tipo A, con menor consumo eléctrico.

El plan, que fue promocionado a fines de 2008, iniciará el primer trimestre del próximo año, según indicó ayer Carlos Dávila, funcionario de la Dirección Nacional de Eficiencia Energética del MEER.

El técnico precisó que se arrancará el programa piloto con clientes de las empresas distribuidoras Regional Centro Sur, Santo Domingo de los Tsáchilas y de Galápagos.

“Escogimos a estas provincias porque deseamos probar en varios ambientes como Costa y Sierra”, comentó Dávila.

Se cambiarán cerca de 2 mil refrigeradores considerados ‘viejos’, es decir que tengan más de 12 años de uso doméstico.

Posteriormente, cuando empiece la primera fase del programa, se chatarrizarán 10 mil artefactos más, en otras provincias del país.

El proceso
Los ciudadanos interesados en cambiar sus electrodomésticos recibirán un bono de hasta 400 dólares, que servirá como una ‘entrada’ para adquirir un artefacto nuevo. El MEER comprará el aparato viejo a un costo estimado de entre 40 y 50 dólares. Además tendrá que cubrir el gasto de transporte del nuevo refrigerador.

Los montos
Unos 5 millones de dólares se destinarán para la ejecución de este programa, pero el Gobierno planea recuperar 4 millones en los siguientes tres años. El otro millón se destinará a la chatarrización y transporte de los nuevos electrodomésticos.

Un factor para el análisis
Según Carlos Dávila, funcionario de la Dirección Nacional de Eficiencia Energética del MEER, los refrigeradores viejos serán almacenados en las respectivas empresas de distribución eléctrica, para luego iniciar la fase de chatarrización.

Este plan fue cuestionado por Javier Mora, presidente ejecutivo de la Asociación de la Línea Blanca del Ecuador (ALBE), quien sostiene que el cambio de refrigeradores debe ir a la par de la eliminación física del aparato viejo. Esto para evitar que salgan en piezas a través de un mercado negro de repuestos de artefactos.