jueves, 20 de agosto de 2009

OPINIÓN: Paranoias y CDRC..Por Hernán Reyes Aguinaga

“Los comités, aparte de ahorrarle al fisco los salarios de todo un ejército de pesquisas, completarían el círculo de hierro que permitirá cerrar cualquier iniciativa de eso que pomposamente se conoce como sociedad civil”.

“Ese tipo de comités no son un instrumento democrático. Por el contrario, han sido instrumentos de regímenes fascistas y totalitarios”. “¿Será que se los piensa armar con material suficiente para la represión y la guerra?”. “¿Qué precauciones se tomarán para que no se conviertan en mecanismos de represión y espionaje al prójimo?”. “¿Los comités se mezclarán con las pandillas?”. “Los gobiernos de Venezuela y Cuba crearon comités similares como instrumento de delación y persecución para ahogar toda oposición”.

“Antes de que siquiera exista un solo
CDRC ya los ‘sabios adivinos’ advierten letales efectos...”

Leo y releo estas frases que aparecen en comentarios editoriales de la prensa y que especulan sobre el anuncio del Presidente Correa sobre la creación de los Comités de Defensa de la Revolución Ciudadana (CDRC), y me quedo perplejo. Más todavía cuando provienen de personas supuestamente inteligentes y con trayectoria en el análisis político.

Asombra que antes de que siquiera exista uno solo de estos CDRC ya los “sabios adivinos” los conozcan tan a la perfección que hasta adviertan sus letales efectos. Saben tanto de ellos que incluso describen con lujo de detalles cómo y para qué funcionarán: para perseguir, espiar y agredir. Me pregunto: ¿qué es lo que les asusta tanto a estos opinadores públicos que hablan desde el editorialismo mediático opositor? ¿Será la palabra “revolución” o será que se trata de una reacción meramente psíquica que devela sus propios miedos y paranoias ante los cucos de un comunismo inexistente en el país? Ecuador del 2009 no es ni remotamente similar a la Cuba de 1960 ni a la Venezuela del 2002. Acepto que las siglas mencionadas por Correa pudieron haber sido apresuradas y resueltamente nada originales. Acepto que pudo haber explicado mucho mejor que se trataba de una arenga para organizar las bases del Movimiento PAIS y que pudo haber recordado que esa agrupación política ya utilizó comités familiares y barriales como núcleos de su trabajo electoral. Es más, podemos reclamarle a Correa que no diferenció con justeza entre sus “bases militantes” y otras formas organizativas autónomas que existen y que deben potenciarse en el país. Igualmente, es cuestionable el tono verticalista que resonó en el planteamiento presidencial, mientras no están claros, aún, los términos ni el interés del Gobierno en torno a la aprobación de la Ley Orgánica de Control Social ni su apoyo explícito al funcionamiento autónomo de las asambleas y veedurías ciudadanas que activan la participación de la gente para la toma de decisiones clave. Con mayor razón resultan inaceptables los augurios paranoicos que, en vez de proponer cómo superar el “déficit de ciudadanía” existente, automáticamente descontextualizan y “amalean” cualquier señal favorable hacia una “ciudadanía organizada” para defender sus derechos y libertades frente a “gabinetes paralelos” y otras oscuras jugadas de la oposición más descompuesta y reaccionaria.