El Ministerio de Electricidad estudia subir a partir de marzo próximo el precio de la energía hasta en un 30%, para un segmento de los abonados del servicio eléctrico.El aumento afectará al 5% de los 3,7 millones de abonados que hay a nivel nacional, es decir unos 185 mil clientes.
“El porcentaje máximo al que podría llegar es de 30% a los altísimos consumidores, como aquellos que consumen 1.500 kWh/mes”, sostuvo ayer el ministro de Electricidad, Miguel Calahorrano.
Según esa Cartera, el grupo de abonados que entraría en el ajuste consume desde 400 kWh/m, inicialmente era de 600 kilovatios hora en el mes. Así el impacto no solo será para quienes paguen más de $ 70 al mes, sino también $ 50.
A ellos se los considera “altos consumidores” por gastar entre 400 y 1.500 kWh/mes.
La medida, sin embargo, no se aplicará a los segmentos industriales o comerciales, ni es un aumento general de tarifas a toda la población, aclaró el funcionario.
La decisión política de subir la tarifa ya está tomada y solo resta que el Consejo Nacional de Electricidad (Conelec), una vez concluido el estudio respectivo, resuelva en directorio para que entre en vigencia.
Las distribuidoras eléctricas esperan la decisión en firme para modificar sus planillas. Estas se mantendrán igual hasta el 25 de enero o febrero, ya que después empezaría a facturarse con los nuevos valores.
En la Empresa Eléctrica Quito (EEQ), por ejemplo, las planillas de enero, donde se cobra el consumo de diciembre, empezarán a emitirse en dos semanas más y se imprimirán con la misma tarifa vigente.
Actualmente, el costo de cada kilovatio hora consumido cuesta un promedio de ocho centavos de dólar, sin embargo, el precio real de producción de ese kilovatio está en once centavos de dólar.
La diferencia entre la primera cifra y la segunda se denomina déficit tarifario o subsidio, que el Estado debe cancelar a las distribuidoras para compensar lo que no se le cobra al usuario final.
El afán de trepar las tarifas, de acuerdo con el ministro, es para generar una cultura de consumo racional, pues “si quiere utilizar la energía no la desperdicie, eso le costará”, dijo.