lunes, 20 de julio de 2009

El sueño que se hizo realidad


Hoy hace 40 años, Neil Armstrong se convertía en el primer hombre que pisaba la Luna, realizando uno de los sueños más antiguos de la humanidad. Con esta hazaña, Estados Unidos se impuso ante la Unión Soviética en la conquista del espacio.

El 20 de julio de 1969, Armstrong comprendió el alcance histórico del evento, seguido en directo por cientos de millones de telespectadores, y pronunció una frase legendaria: "es un pequeño paso para el hombre, un paso gigante para la humanidad".

La aventura del programa Apollo, que llevó a 12 astronautas a la Luna en seis misiones, entre 1969 y 1972, había empezado ocho años antes con el propósito del presidente estadounidense John F. Kennedy en mayo del 61 de "poner un estadounidense en la Luna antes del final de la década".

"Fue ante todo una decisión política", considera John Logsdon, uno de los conservadores del Museo Nacional del Aire y del Espacio en Washington.

En plena Guerra Fría, la Unión Soviética adelantaba a Estados Unidos en la carrera espacial con la puesta en órbita en 1957 del primer satélite, Sputnik, seguido en 1961 por la llegada del primer hombre al espacio, Yuri Gagarin. Estados Unidos, entonces, decidió no esperar más e ir a la Luna.

Un mundo sin fronteras
Con motivo de la conmemoración, el ex astronauta estadounidense Michael Collins afirmó que la Tierra se ha hecho más frágil desde que el hombre llegó a la Luna e instó a los gobernantes del mundo a protegerla.

Collins, de 78 años, fue el piloto del módulo de comando de la misión Apolo 11 que el 20 de julio de 1969 posó en el suelo lunar a sus colegas Neil Armstrong y Buzz Aldrin.

Según el astronauta retirado, su recuerdo más memorable de la misión fue mirar la Tierra desde el Apolo 11 y constatar su belleza y fragilidad.

"Realmente creo que si los líderes políticos del mundo miraran el planeta desde una distancia de 100 mil millas (160 mil kilómetros), su visión cambiaría totalmente", señaló. Añadió que las fronteras que son tan importantes serían invisibles.

"El pequeño globo continuaría girando, haciendo caso omiso de manera serena a sus subdivisiones, presentando una fachada unida que pediría a gritos comprensión unificada para un tratamiento homogéneo.

"La Tierra debe ser lo que parece: azul y blanca ni capitalista ni comunista; azul y blanca, ni rica ni pobre; azul y blanca, ni envidiosa ni envidiada", añadió.

La Tierra no está tranquila
Según Aldrin, 40 años después de la histórica misión a la Luna, la Tierra tendría la misma imagen que él pudo atisbar desde el Apolo.

"Pero las apariencias pueden ser engañosas. Sin dudas (la Tierra) no está serena, sino definitivamente frágil y cada vez lo es más", señaló.

Aldrin recordó que cuando se realizó el viaje, la población del mundo era de 3 mil millones de habitantes.

"Hoy se ha más que duplicado y avanza hacia los 8 mil millones, según los expertos. No creo que ese crecimiento sea sostenible o saludable. La pérdida de hábitat, la contaminación de los océanos, la acumulación de desperdicios esa no es forma de tratar un planeta", añadió.

¿Nunca fuímos a la Luna?
Que fue grande para la Humanidad es indudable, pero el famoso pequeño paso que Neil Armstrong dio hace 40 años fue, según algunos, la mayor estafa del siglo XX: No lo hizo sobre la Luna sino en un estudio cinematográfico secreto y a las órdenes ni más ni menos que de Stanley Kubrick.

Es lo que mantienen los defensores de esta leyenda urbana, probablemente la más famosa de las catalogadas como "teorías de la conspiración", y lo hacen en libros, documentales y, evidentemente, en internet.

El motivo de ese supuesto vil montaje por parte de la Administración de Richard Nixon fue, según esta teoría, matar dos pájaros de un solo tiro:

Mostrar, por un lado, la supremacía de Estados Unidos frente a la URSS en la carrera espacial en plena etapa de la "guerra fría", y, por otro, subir la moral del pueblo estadounidense que estaba por los suelos tras la traumática experiencia en Vietnam.

Bill Kaysing es el principal ideólogo del "timo" del Programa Apolo, desarrollado en la década de 1960 y considerado como uno de los éxitos más importantes de la tecnología moderna al marcar el hito de llevar hasta la superficie lunar a seis misiones, incluida la histórica Apolo 11, y de que en sólo tres años (1969-1972) doce astronautas caminasen sobre la Luna.

"We never went to the moon" ("Nunca fuimos a la Luna", 1974) es el libro que catapultó al escritor Kaysing al rango de "padre" de la hipótesis del fraude lunar al fijar la columna vertebral de la argumentación sostenida aún hoy por los defensores de esta teoría.

Las ‘pruebas’
El cielo sin estrellas y las sombras convergentes que se aprecian en algunas fotos de las misiones, el ondear de la bandera en un ambiente sin atmósfera y por tanto sin viento, la huella perfecta de la bota de Armstrong en el polvo seco de la Luna o la falta de cráter tras el alunizaje del módulo espacial "Águila" son algunas de las "anomalías" que apunta Kaysing y repiten sus discípulos, entre ellos Ralph Rene.

Inventor autodidacta y editor de prensa, Rene ahondó en esos detalles aparentemente "chocantes" en su libro "NASA mooned America" ("La NASA alunó a América", 1992) en el que sostiene que la agencia espacial estadounidense carecía de los recursos técnicos para llevar un hombre a la Luna y traerlo de regreso a la Tierra sano y salvo.

Y de nada sirve que científicos, técnicos e interesados en la historia de la exploración espacial hayan refutado sesudamente una tras otra todas las afirmaciones de los "conspiradores", para ellos Armstrong y los otros 11 astronautas de la misión Apolo jamás pisaron la Luna. (EFE)