lunes, 14 de diciembre de 2009

Nudistas por la paz se tomaron Quito

Solo el agua que esparció el Cuerpo de Bomberos cerca de la una de la tarde logró desinhibir por completo a las más de 70 personas que participaron en el primer evento nudista en el Ecuador por la tolerancia y la integración.

Para el fotógrafo organizador, José Ernesto Tapia, el acto fue un total éxito. Hasta la tarde del sábado habían confirmado su presencia 50 personas. Cerca de las 12 del día de ayer, el sector del ágora del parque Itchimbía, el lugar escogido por sus condiciones físicas, no contaba con ningún participante: solo la prensa ocupó su sitio designado con expectativa, mientras el organizador coordinaba los últimos toques al sonido y la seguridad con la Policía Nacional.

Quince minutos más tarde los primeros arriesgados se acercaron al cordón policial; solo pasaron aquellos que estaban en una lista previa, otros lograron pasar asegurándoles a los uniformados que se iban a desnudar. “Mire, si esa pareja se desviste, de lo contrario los saca”, fue la orden del oficial a cargo.

A las 12:40 el pequeño círculo del teatro al aire libre ya tenía a sus primeros protagonistas: 20 varones y apenas 4 mujeres que no terminaban de deshacerse de sus prendas. Empezaron entonces a realizar las primeras figuras humanas colectivas en semidesnudo. Todos los movimientos se prepararon de antemano con diversas temáticas: ecológicos, sociales, artísticos, etc.

La primera de ellas fue en nombre de la paz, en círculos concéntricos con pierna y brazos derechos hacia delante y mirada al sol. José Tapia empezó a captar las primeras imágenes del acto. En su página web comentó que el acto fue planificado con apoyo del fotógrafo chileno René Rojas, colaborador del fotógrafo Spencer Tunik, el hombre que más desnudos colectivos ha fotografiado en el mundo.

El instante que marcó el destape fue cuando el grupo recostó sus cuerpos boca abajo y y estiró el tronco hacia arriba. Las rizas empezaron a fluir en casi todos; el director del evento consideró que era el momento para dejar lo poco que quedaba de ropa. Se levantaron, soltaron sujetadores y retiraron sus interiores.

A medida que el grupo se concentraba en los trazos fueron integrándose sobre todo mujeres. El agua regada por los bomberos en pleno mediodía marcó un antes y después: olvidaron la presencia de la prensa en lo alto del graderío y disfrutaron el mejor de los baños.

Nadia Díaz, participante del acto de principio a fin, lo resumió de la forma más clara: “Es un evento por la paz, la vida, para demostrar lo que somos, de qué estamos hechos, fuimos pocas mujeres, pero seremos en el futuro más”.

Un grupo de jóvenes logró incluirse casi al finalizar el programa, sin temor caminaban desnudos entre todos. Aparecieron entonces cuerpos pintados que con carteles arengaban la paz y la gran marcha mundial por la no violencia que llegará a Quito el próximo 18 de diciembre.
Este es un evento promotor de la paz, la cultura y el arte en el mundo, a favor de la vida, para demostrar lo que somos, de lo que estamos hechos.