martes, 19 de enero de 2010

Piñera promete no deshacer el legado de la Concertación

El presidente electo de Chile, el empresario Sebastián Piñera, trabaja desde ayer en la conformación de su equipo de Gobierno, cuya capacidad negociadora será clave para alcanzar acuerdos en un Parlamento de mayoría opositora.

Por ello, tras su victoria electoral, que supuso la vuelta al poder de la derecha chilena por la vía democrática desde 1958, anunció un “Gobierno de unidad nacional” e invocó la política de acuerdos.

Como posible titular del Ministerio de la Presidencia, puesto de enlace entre el Ejecutivo y el Legislativo, se menciona al economista Cristian Larroulet, quien declaró ayer a los medios que el Gobierno de Piñera “no será de derecha”.

Cuando se posesione el nuevo Legislativo, la Concertación -la coalición gobernante en los últimos 20 años- tendrá mayoría de 19 asientos contra 16 en el Senado; mientras que en la Cámara de Diputados la derecha tendrá 58 escaños, contra 54 de la Concertación.

Pero habrá también tres diputados comunistas, tres del Partido Regionalista y dos independientes que serán claves a la hora de negociar los proyectos. Los proyectos del presidente electo apuntarán, según ha dicho, a crear un millón de empleos, mejorar la administración de la Justicia y perfeccionar las políticas educativas, de vivienda y salud e incrementar el crecimiento económico, entre otros objetivos.

Piñera aseguró que hará un gobierno “con los mejores” y prometió “fortalecer y ampliar” la red de protección social desarrollada por la presidenta Michelle Bachelet.

El presidente electo se reunió ayer con diversas autoridades chilenas, incluida Bachelet, quien lo visitó en su hogar.

La mandataria indicó que había invitado a su sucesor a la Cumbre del Grupo de Río que se celebrará en febrero en Cancún (México), “donde tendrá la oportunidad de interactuar y ser presentado a los mandatarios de la región”.

La coalición oficialista, confusa y desorientada tras su derrota electoral del domingo, se enzarzó ayer en disputas internas luego de que los miembros más jóvenes exigieron la renuncia de los dirigentes.

Jóvenes ocuparon la sede de la Democracia Cristiana para exigir la renuncia de sus dirigentes; en la sede del Partido Socialista hubo incidentes por la misma causa. Carolina Tohá, ex jefa de campaña del derrotado candidato oficialista Eduardo Frei, coincidió en plantear una “refundación” de la Concertación.