Autoridades de la Cancillería, del Banco Central y de la Corporación Financiera Nacional, entre otras, se reunieron hoy en Quito para estudiar cómo engarzar a las instituciones nacionales con la consolidación del Banco del Sur y del Sistema Único de Compensación Regional (SUCRE).
La Cancillería informó en un comunicado que en la reunión se discutió "la necesidad de encontrar soluciones alternativas y eficaces a un entorno económico-financiero adverso", por la crisis internacional.
La creación del Banco del Sur fue impulsada por Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela para fortalecer la economía regional y minimizar su dependencia de otros organismos internacionales.
Asimismo, el SUCRE es una iniciativa financiera desarrollada dentro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), un foro regional encabezado por Venezuela e integrado por Bolivia, Cuba, Nicaragua, Dominica y Honduras, en el que Ecuador participa como observador.
El Ministerio de Relaciones Exteriores detalló que en el encuentro se analizó la situación del Banco del Sur y del SUCRE y se evaluaron "los avances logrados por las instituciones locales para consolidar la nueva arquitectura financiera y establecer una optimización de los beneficios para los usuarios".
El Gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, es partícipe e impulsor de la nueva arquitectura financiera para la región.
Sobre ese marco, los representantes de los organismos nacionales, tras los debates, "tomaron decisiones consensuadas para ejecutar un plan estratégico" que se dirija a acomodar a las instituciones nacionales a la nueva arquitectura financiera.
El presidente de la Comisión conformada para este efecto, Pedro Páez, ex ministro coordinador de Política Económica, sostuvo que "la nueva arquitectura financiera es un proceso para crear condiciones institucionales y nuevos mercados".
Ese proceso tiene "el propósito de permitir que la producción, tanto la grande como la pequeña, pueda desplegarse de mejor manera" en la región, añadió.
Además, apuntó que las instituciones, con la nueva arquitectura, no trabajarán "en la perspectiva del sector financiero vigente, público y privado, ideado para favorecer los procesos de concentración y polarización económica, que han derivado en la crisis económica y financiera actual".
Según Páez, esto "abrirá opciones de política económica y alternativas de defensa frente a la crisis" tanto a nivel nacional como internacional.
Asimismo, la Cancillería calificó el proceso como "imperativo", porque Ecuador es un país dolarizado desde el año 2000, lo que supuso, según el Ministerio, "el desmantelamiento de las capacidades estatales de reacción" y "la pérdida de la soberanía monetaria y de la política cambiaria".
La Cancillería informó en un comunicado que en la reunión se discutió "la necesidad de encontrar soluciones alternativas y eficaces a un entorno económico-financiero adverso", por la crisis internacional.
La creación del Banco del Sur fue impulsada por Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela para fortalecer la economía regional y minimizar su dependencia de otros organismos internacionales.
Asimismo, el SUCRE es una iniciativa financiera desarrollada dentro de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), un foro regional encabezado por Venezuela e integrado por Bolivia, Cuba, Nicaragua, Dominica y Honduras, en el que Ecuador participa como observador.
El Ministerio de Relaciones Exteriores detalló que en el encuentro se analizó la situación del Banco del Sur y del SUCRE y se evaluaron "los avances logrados por las instituciones locales para consolidar la nueva arquitectura financiera y establecer una optimización de los beneficios para los usuarios".
El Gobierno del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, es partícipe e impulsor de la nueva arquitectura financiera para la región.
Sobre ese marco, los representantes de los organismos nacionales, tras los debates, "tomaron decisiones consensuadas para ejecutar un plan estratégico" que se dirija a acomodar a las instituciones nacionales a la nueva arquitectura financiera.
El presidente de la Comisión conformada para este efecto, Pedro Páez, ex ministro coordinador de Política Económica, sostuvo que "la nueva arquitectura financiera es un proceso para crear condiciones institucionales y nuevos mercados".
Ese proceso tiene "el propósito de permitir que la producción, tanto la grande como la pequeña, pueda desplegarse de mejor manera" en la región, añadió.
Además, apuntó que las instituciones, con la nueva arquitectura, no trabajarán "en la perspectiva del sector financiero vigente, público y privado, ideado para favorecer los procesos de concentración y polarización económica, que han derivado en la crisis económica y financiera actual".
Según Páez, esto "abrirá opciones de política económica y alternativas de defensa frente a la crisis" tanto a nivel nacional como internacional.
Asimismo, la Cancillería calificó el proceso como "imperativo", porque Ecuador es un país dolarizado desde el año 2000, lo que supuso, según el Ministerio, "el desmantelamiento de las capacidades estatales de reacción" y "la pérdida de la soberanía monetaria y de la política cambiaria".