El Gobierno colombiano desmintió ayer que la Policía Nacional de ese país haya adelantado aspersiones aéreas de glifosato en la frontera con Ecuador.
En un comunicado emitido por la Cancillería colombiana se corrobora que no se ha incumplido lo pactado en 2005 en Quito, en el sentido de “suspender” las aspersiones en la zona de frontera.
También se aclara que actualmente en Colombia sólo se permiten las fumigaciones a 10 kilómetros de la frontera.
Con esta versión oficial se respondió a una denuncia que publicó el despacho de Prensa Latina en Bogotá y que fue recogido y citado por La Hora.
En ese informe se advirtió que el Gobierno colombiano fue denunciado de violar el pacto suscrito con Ecuador, al fumigar de manera indiscriminada con glisofato una extensa área fronteriza en Putumayo, donde se asientan varias comunidades indígenas.
La denuncia que recogió Prensa Latina la hicieron representantes de la Asamblea Permanente de las Comunidades Indígenas y Campesinas y la población afrocolombiana que habitan en la zona limítrofe.
Búsqueda de información
El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, comentó que el Gobierno buscará información sobre las supuestas aspersiones sobre cultivos de coca en la zona de Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador.
Patiño aclaró que él no “puede especular” sobre este tema y aseguró que consultará con la ministra colombiana de Exteriores, María Ángela Holguín, con quien además tiene previsto reunirse el próximo 18 de noviembre para dialogar sobre el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Quito y Bogotá.
Proceso en La Haya
El informe presentado por el Ecuador ante La Haya sobre las fumigaciones con glifosato en la frontera con Colombia se maneja con reserva, así lo dio a conocer Adolfo Maldonado, representante del área de salud y Ambiente de Acción Ecológica. “El proceso es largo y los informes son confidenciales”, aseguró. “Lo que sí conocemos es que cerca de 2.600 personas presentaron un informe en Washington reclamando por las afectaciones de salud de las cuáles han sido víctimas”, dijo.
Maldonado aseguró que, en 2009, con la Universidad de las Américas realizó un estudio sobre el daño genético en la zona de frontera donde anteriormente se realizaban las fumigaciones y se diagnosticó que durante el tiempo que se dejó de fumigar no existieron daños genéticos en la población.
En un comunicado emitido por la Cancillería colombiana se corrobora que no se ha incumplido lo pactado en 2005 en Quito, en el sentido de “suspender” las aspersiones en la zona de frontera.
También se aclara que actualmente en Colombia sólo se permiten las fumigaciones a 10 kilómetros de la frontera.
Con esta versión oficial se respondió a una denuncia que publicó el despacho de Prensa Latina en Bogotá y que fue recogido y citado por La Hora.
En ese informe se advirtió que el Gobierno colombiano fue denunciado de violar el pacto suscrito con Ecuador, al fumigar de manera indiscriminada con glisofato una extensa área fronteriza en Putumayo, donde se asientan varias comunidades indígenas.
La denuncia que recogió Prensa Latina la hicieron representantes de la Asamblea Permanente de las Comunidades Indígenas y Campesinas y la población afrocolombiana que habitan en la zona limítrofe.
Búsqueda de información
El canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, comentó que el Gobierno buscará información sobre las supuestas aspersiones sobre cultivos de coca en la zona de Putumayo, cerca de la frontera con Ecuador.
Patiño aclaró que él no “puede especular” sobre este tema y aseguró que consultará con la ministra colombiana de Exteriores, María Ángela Holguín, con quien además tiene previsto reunirse el próximo 18 de noviembre para dialogar sobre el reestablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Quito y Bogotá.
Proceso en La Haya
El informe presentado por el Ecuador ante La Haya sobre las fumigaciones con glifosato en la frontera con Colombia se maneja con reserva, así lo dio a conocer Adolfo Maldonado, representante del área de salud y Ambiente de Acción Ecológica. “El proceso es largo y los informes son confidenciales”, aseguró. “Lo que sí conocemos es que cerca de 2.600 personas presentaron un informe en Washington reclamando por las afectaciones de salud de las cuáles han sido víctimas”, dijo.
Maldonado aseguró que, en 2009, con la Universidad de las Américas realizó un estudio sobre el daño genético en la zona de frontera donde anteriormente se realizaban las fumigaciones y se diagnosticó que durante el tiempo que se dejó de fumigar no existieron daños genéticos en la población.