El tiempo total de suspensión de actividades, en ese lapso, ha sido de 174 días, es decir, seis meses en solo tres años.Esta situación obligó al Estado a realizar importaciones de nafta y gas licuado de petróleo (GLP) por unos $ 260 millones en total, a lo que se deben sumar los costos de los contratos de reparación de equipos.
En el mes de marzo de 2010, la Unidad de Fluido de Cracking Catalítico (FCC) salió de servicio por un lapso de 23 días, para realizar un cambio de refractario en un recipiente llamado riser a cargo de la compañía Santos CMI.
Luego de cuatro meses, el 15 de agosto de 2010, la refinería volvió a pararse por el mismo problema: desprendimiento del refractario en el riser, esta vez por 52 días.
El 25 de agosto se realizó la inspección del riser externo, por parte del inspector de la licenciataria UOP y detectó que se había desprendido el refractario en el riser, lo cual evidenció que “los trabajos efectuados por Santos CMI, no cumplieron con las especificaciones de UOP”. El inspector Daniel Alfaro, en su informe técnico, ratificó estos problemas, por lo que el Superintendente de la refinería solicitó ofertas para que se realicen los trabajos de reparación del riser externo de 12 metros de longitud. Con el fin de que efectúe esa reparación específica, se contrató a la compañía Lumoil.
Para la rehabilitación de la refinería Esmeraldas fueron adjudicados varios contratos, pero no se incluyó la reparación de la Unidad de Fluido de Cracking Catalítico (FCC), la cual volvió a pararse entre el 15 de agosto y el 7 de octubre, por segunda vez en este año, según el analista Henry Llanes.
La Unidad de FCC procesa 11.000 barriles por día de gasolina de 93 octanos y 500 toneladas de gas. Los costos de importación de estos dos derivados le representaron al Estado $ 1,5 millones diarios, considerando precios de importación de $ 2,19 por galón de nafta y $0,718 por kilogramo de GLP.
Entre los principales contratos para la refinería constan: el 2008-172 con SK para la “rehabilitación, provisión, instalación y puesta en marcha de la primera etapa del proyecto rehabilitación integral de la planta, por $ 86,4 millones”.
Otro contrato, el 2010-014 con SK, para poner en marcha la segunda etapa de rehabilitación de la refinería Esmeraldas por $ 324,7 millones. Además se firmaron ocho contratos urgentes para reparar fallas, por $ 1,5 millones, pero los problemas continúan.