lunes, 25 de octubre de 2010

Minería, un sector peligroso para quienes ahí laboran

Un mismo suceso con dos destinos distintos. De un lado, el feliz rescate de 33 mineros chilenos atrapados a casi 700 metros de profundidad; y, del otro, la muerte de cuatro trabajadores en las minas de Portovelo, en la provincia de El Oro. Ambas tragedias tienen un denominador común: las condiciones de inseguridad en que laboran los hombres que se dedican a la extraccion minera, a nivel mundial.

Para el rescate en Chile se usó una sofisticada cápsula de metal construida por la Marina chilena. En Ecuador, en cambio, los rescatistas reptaban y cavaban con sus manos el lodo que se formaba, haciéndolos retroceder una y otra vez, en un incesante trabajo entre la humedad y el calor que llegaba al 90% y superaba los 40 grados centígrados a una profundidad de 150 m.

Al equipo de rescate de Chile le tomó 69 días llevar a cabo la operación que culminó con el feliz desenlace. En Portovelo, los seis días fueron insuficientes para evitar la muerte de los cuatro mineros que laboraban en el yacimiento ‘Casa Negra’, propiedad de la empresa Minesadco.

Walter Vera y Paúl Aguirre, los dos primeros obreros hallados, fallecieron por ahogamiento, debido a la avalancha de agua y material que los enterró; en tanto Pedro Mendoza y Ángel Vera murieron por “asfixia mecánica”, explicó el médico legista Eduardo Romero, quien añadió que este tipo de decesos se producen por condiciones de confinamiento, debido a la acumulación de rocas y escombros a su alrededor, y a la falta de oxígeno.

Los dos obreros fueron encontrados sin vestimenta, indicó el forense René Ortega y precisó que “las personas que se asfixian se quitan la ropa por desesperación”.

Romero indicó que durante las necropsias se descubrió que los pulmones de los obreros se habían colapsado por la cantidad de agua y barro que ingresó por sus vías respiratorias y comentó que las muertes “fueron, sin duda, violentas”.

Marco Reinoso, coordinador de la Unidad Provincial de Gestión de Riesgos de El Oro, explicó que los rescatistas trabajaron en el desalojo de material deslizado (rocas y maderos). “Fueron procesos lentos debido a la estrechez del lugar, la cantidad de tierra y las lluvias. Los 50 mineros realizaron labores de rescate en turnos de 16 personas cada 6 horas. Esto se debe a que el lugar al interior de la mina es sumamente estrecho y no puede ingresar más personal”. Por ello, cuando alcanzaron el objetivo, los dos últimos mineros tenían pocas horas de haber fallecido.

De ello se desprende que los mineros laboran en condiciones extremas. Deben soportar temperaturas superiores a los 30 grados centígrados, dependiendo de la profundidad de su área de trabajo, además de atravesar por oscuras, estrechas y húmedas cavidades para llegar a las vetas, donde encontrar el codiciado oro.

“El ambiente es lúgubre, con un calor y una humedad insoportables, en lo más parecido a un ‘infierno’, graficó uno de los mineros chilenos en diálogo telefónico con su presidente Piñera, desde el fondo de la mina.

Las condiciones del suelo muchas veces dificultan que los trabajos en las minas sean seguros. “Devasta la superficie, modifica en gran medida la morfología del terreno, apila y deja al descubierto grandes cantidades de material estéril, esto sumado a que los obreros no cuentan con los recursos necesarios para realizar su trabajo. La falta de equipamiento, maquinaria, uniformes especiales para laborar ponen en riesgo la salud de los mineros”, indicó el geólogo Benjamín Ortiz.

De acuerdo a Freddy Sánchez, médico general, los riesgos mineros dependen de si la mina es de explotación a cielo abierto o subterránea y de si se trata de una mina grande o de pequeña escala. “Los riesgos a los que están sometidos son: calambres, radiaciones, exposición a gases tales como metano, envenenamiento por vapores provenientes de explosivos, motores diesel, resinas, cintas transportadoras de PVC, adhesivos y líquidos no inflamables con base de bifenilos policlorados, ésteres fosfatos y glicoles. La mayor parte de trabajadores mineros sufren de enfermedades pulmonares”, señaló el experto.

En Portovelo han proliferado las muertes por leucemia y otros tipos de cáncer y los médicos lo asocian a la contaminación minera.

Un minero, normalmente, cumple un horario de seis horas diarias, a esto se le llama una guardia. Cada guardia es pagada entre 10 y 15 dólares, según la empresa.

Pero la necesidad obliga a los trabajadores a “doblar la guardia”, es decir, trabajar doble jornada (12h) por una mejor paga, de la cual se descuentan, en muchas de las ocasiones, el almuerzo y el cuarto, en caso de los extranjeros.

Para la labor minera llevan un casco, botas y sus herramientas. En Portovelo se usan lámparas de carburo que tienen una autonomía de seis horas. No llevan lámparas con batería, ropa especial, ni siquiera chalecos, tampoco cuerdas especiales, arneses, mucho menos equipo de emergencia; en su lugar, pantalones rotos, camisetas viejas, que generalmente les dejan sus brazos al descubierto. Esa es la vestimenta típica de los mineros.

Los mineros no tienen maquinaria de extracción sofisticada; una máquina para barrenar (abrir huecos), pólvora que aprendieron a usar a punta de experiencia, palas y picos, son sus herramientas de trabajo.

Tras la campaña de afiliación emprendida por el Régimen, ya están registrados al IESS aunque en pequeña proporción pues las sociedades mineras mantienen a sus empleados como “eventuales”; en otros casos, los socios de la mina son los encargados de realizar las labores, al ser socios pocas veces se encargan de auto asegurarse.

Desde hace tres años un grupo de dirigentes instituyó el Seguro minero, una especie de Seguro Campesino, que hoy sobrepasa el centenar de socios.

En las plantas de Beneficio la situación es la misma. Al preguntarle a uno de los propietarios de plantas en el sector ‘El Pache’ sobre el seguro de sus empleados señaló: “ellos no quieren que les aseguren porque se les reduce el sueldo”, dice.

En el país se avizora la explotación minera a gran escala, tal como acontece en otros países, donde el sector ha acanzado una gran recuperación que, no obstante, ha sido insuficiente para que mejoren las condiciones de la minería, pese a contar con un convenio sobre la seguridad y la salud de los trabajadores de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según datos de la OIT, en lo que va del 2010 se han registrado 200 muertos a nivel mundial.

Además de enfrentarse a los accidentes, la minería debe atender las peticiones de los trabajadores y los ecologistas con legislaciones que garanticen la seguridad y la protección del medio
ambiente.

En Portovelo Provincia de El Oro, la mayor fiesta está dedicada no a celebrar su cantonización o independencia, sino a la Virgen del Consuelo. La razón es lógica, comenta uno de los mineros del sector Curipamba.

“Sabemos a qué hora entramos, pero no sabemos si vamos a salir. La única que sabe es la Virgencita”, señala Miguel, un minero de la zona, que a sus 22 años ya ha salvado la vida dos veces. En una ocasión, una piedra provocó que su pierna quedara atrapada al fondo de la mina; sus compañeros tuvieron que sacarlo a punta de vigor y fuerza. En otra ocasión una piedra del tamaño de un puño se desprendió de la “peña”, su casco se partió pero le salvó la vida, aún así sufrió lesiones en su hombro y cuello.

Como esta historia, cada uno de los mineros tiene algo que contar sobre su extremadamente peligroso trabajo; sin embargo, tienen que ponerle valor a la vida y entrar cada mañana y cada noche a la mina para obtener el pan de cada día.

Minería entrará en un plan de diagnóstico
El Gobierno declarará zona de excepción a la mina de Portovelo, en donde ocurrió la muerte de mineros por un derrumbe. La medida forma parte de un plan de emergencia para evitar más accidentes, además se trabaja en un plan para conocer la situación de riesgo de las minas a nivel nacional.

De acuerdo a Wilson Pástor, ministro de Recursos Naturales No Renovables (Mrnnr), la declaratoria se realizará la próxima semana. Esto, porque “esa zona es como una carcasa que en cualquier momento puede registrar otro deslizamiento”.

Además “se va a discutir un plan de regularización para ver la situación de riesgo de las minas y de capacitación para todo los mineros”, agregó Pástor.
De su parte, Edgar Salazar, presidente de la Cámara de Minería del Ecuador, señaló que participan en la elaboración del Plan Nacional Minero, que prepara el Gobierno, que busca eliminar los accidentes.