El presidente de Ecuador, Rafael Correa, señaló hoy que cree "que no va a haber necesidad" de vetar el Código de Planificación y Finanzas aprobado por la Asamblea Nacional, pese a que el proyecto incluye cambios respecto a lo propuesto por el Ejecutivo.
El Código de Planificación y Finanzas "finalmente salió aprobado con 73 votos, me dicen que salió bastante bien, así que creo que no va a haber necesidad de veto presidencial. Agradecemos mucho a la Asamblea", dijo Correa en su informe semanal de labores.
Aseguró que el Código "es sumamente técnico" y "muy bueno", que permitirá "un gran avance" en el manejo de las finanzas públicas.
Diego Martínez, subsecretario de Planificación y Desarrollo, había anticipado ayer en una entrevista con Efe que el mandatario ecuatoriano no vetará el Código de Planificación y Finanzas aprobado el pasado jueves por la Asamblea Nacional.
"Nosotros como Ejecutivo consideramos que están sentadas todas las bases para que este proyecto de ley no tenga un veto y pueda ponerse en vigencia a la brevedad posible", dijo Martínez.
El nuevo Código amplía la capacidad de endeudamiento de los gobiernos autónomos descentralizados, es decir, las provincias, municipios y parroquias y, en casos excepcionales, del propio Gobierno central, con la finalidad de que las administraciones puedan realizar obras de mayor envergadura.
Representantes de algunos gobiernos autónomos protestaron contra el proyecto de ley, por considerar que sometía sus planes a aprobación de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades) y centralizaba la toma de decisiones.
Martínez lo negó y expresó que el Senplades no va a "planificar ni aprobar los presupuestos" y que el proyecto mantiene la autonomía de las entidades subnacionales.
El límite legal actual de deuda del Gobierno Central es del 40% del Producto Interior Bruto.
El Código también permite a los bancos privados invertir en bonos públicos a corto plazo hasta un 75 por ciento de las provisiones o reservas de capital que debe mantener obligatoriamente en una cuenta en el Banco Central como un colchón de seguridad que respalde los créditos extendidos a sus clientes.
El presidente del directorio de esa entidad, Diego Borja, ha criticado la medida, pues a su juicio esa reserva, también conocida como encaje, "tiene que ser líquida".
El Código de Planificación y Finanzas "finalmente salió aprobado con 73 votos, me dicen que salió bastante bien, así que creo que no va a haber necesidad de veto presidencial. Agradecemos mucho a la Asamblea", dijo Correa en su informe semanal de labores.
Aseguró que el Código "es sumamente técnico" y "muy bueno", que permitirá "un gran avance" en el manejo de las finanzas públicas.
Diego Martínez, subsecretario de Planificación y Desarrollo, había anticipado ayer en una entrevista con Efe que el mandatario ecuatoriano no vetará el Código de Planificación y Finanzas aprobado el pasado jueves por la Asamblea Nacional.
"Nosotros como Ejecutivo consideramos que están sentadas todas las bases para que este proyecto de ley no tenga un veto y pueda ponerse en vigencia a la brevedad posible", dijo Martínez.
El nuevo Código amplía la capacidad de endeudamiento de los gobiernos autónomos descentralizados, es decir, las provincias, municipios y parroquias y, en casos excepcionales, del propio Gobierno central, con la finalidad de que las administraciones puedan realizar obras de mayor envergadura.
Representantes de algunos gobiernos autónomos protestaron contra el proyecto de ley, por considerar que sometía sus planes a aprobación de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades) y centralizaba la toma de decisiones.
Martínez lo negó y expresó que el Senplades no va a "planificar ni aprobar los presupuestos" y que el proyecto mantiene la autonomía de las entidades subnacionales.
El límite legal actual de deuda del Gobierno Central es del 40% del Producto Interior Bruto.
El Código también permite a los bancos privados invertir en bonos públicos a corto plazo hasta un 75 por ciento de las provisiones o reservas de capital que debe mantener obligatoriamente en una cuenta en el Banco Central como un colchón de seguridad que respalde los créditos extendidos a sus clientes.
El presidente del directorio de esa entidad, Diego Borja, ha criticado la medida, pues a su juicio esa reserva, también conocida como encaje, "tiene que ser líquida".