A las 15:00, se hizo pública la mala noticia. Las labores de búsqueda continuarán, pero la lluvia era persistente ayer por la tardeAyer, hasta el cierre de esta edición (18:00), los cadáveres de dos de los cuatro mineros atrapados en la mina Casa Negra de Portovelo, desde el viernes pasado, fueron hallados a 150 m de profundidad, y todavía continuaba la búsqueda de los otros dos obreros de la empresa Minesadco.
A las 15:00, la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos informó que los fallecidos son Wálter Vera (31 años y oriundo de Zaruma), jefe del grupo, cuyo cadáver fue recuperado por los socorristas, y Paúl Aguirre (21 años, de Santo Domingo de los Tsáchilas). Los desaparecidos son Ángel Vera (29 años y de Zaruma) y Pedro Mendoza y Pedro Mendoza (28 años y de Balzar)
Desde el viernes por la tarde, Casa Negra se convirtió en una especie de campamento La Esperanza. Familiares, amigos y un sinnúmero de curiosos acudieron al lugar para obtener noticias sobre el estado de los mineros.
Juan Cando, presidente de Minesadco, explicó que "lo que provocó el hecho fue el derrumbe de un relleno de material estéril en una de las chimeneas de la mina" que, según explicó, fue colocado por la minera estadounidense Sadco, la misma que hace 50 años explotó el lugar y "dejó amplios espacios en el yacimiento".
Agregó que la compañía que preside tomó precauciones "recubriéndolo con madera (el relleno)", aunque no pudo negar que no se tomó en cuenta que hubo una acumulación de agua en la parte superior, "lo que fue minando el soporte que se desprendió".
Para enfrentar la tragedia, se instaló un comité de crisis compuesto por la Secretaría de Gestión de Riesgos, el Ministerio de Recursos Naturales no Renovables, la Policía Nacional, Ministerio de Salud Pública, Minesadco y el Municipio de Portovelo.
Estas instituciones decidieron ejecutar simultáneamente dos alternativas de rescate. El plan A consistió en la construcción de un baipás para acceder al lugar en donde los cuatro individuos se encontraban en el momento del derrumbe, mientras que el B tuvo que ver con la extracción del material de este último.
Para la madrugada del sábado, la angustia se apoderó de los familiares, pues hasta ese momento las dos estrategias no dieron resultados positivos.
"Ya no soportamos tanto dolor, tanta incertidumbre", comentó Alicia Reyes, prima de los hermanos Vera. En tanto, Livio Vera, padre de ambos, dijo: "En nombre del padre de los cielos, si mis hijos van a salir sin un brazo o sin una pierna, mejor que se los lleve, porque entonces descansarán con paz y tranquilidad".
Las esposas de los mineros permanecieron en silencio. La difícil situación no les permitió emitir palabras. Sin embargo, escuchaban con atención a uno de los representantes de Minesadco, mientras les explicaba un perfil de la mina para darles a conocer la zona del desastre.
A pesar del ambiente de desconsuelo, las tareas de rescate se mantuvieron en pie. Ciento cincuenta mineros, distribuidos en tres turnos de 6 horas, fueron los protagonistas del trabajo pesado.
A medida que avanzó la mañana, el campamento se convirtió en un desfile de autoridades: Mongomery Sánchez, prefecto de El Oro; Édgar Córdova, gobernador; Carlos Pareja, ministro de Minas (encargado); Julio Romero, alcalde de Portovelo; María del Pilar Cornejo, secretaria general de Gestión de Riesgos, etc.
Todos indicaron que su presencia era para servir en lo que sea necesario para el rescate.
Cerca de las 11: 00, el comité de crisis anunció que se cumplió con el Plan A, lo cual permitió inyectar aire a la zona donde presuntamente se encuentran los mineros. A pesar de ello, no hubo contacto.