EFE. Unos 160.000 policías, 220.000 del Ejército y otros integrantes de la Armada, Fuerza Aérea y organismos de seguridad iniciaron ayer un acuartelamiento que busca prevenir ataques guerrilleros o sabotajes el próximo sábado, día de la toma de posesión de Santos.En Bogotá se concentrarán las mayores medidas de seguridad, con el despliegue de 22.500 policías y 14.500 militares.
El director de la Policía Metropolitana de Bogotá, general César Pinzón, explicó que entre las medidas está la prohibición de portar armas, así tengan salvoconducto, y que en las motocicletas viaje más de una persona.
Se establecerán 44 puestos de control en Bogotá y otros siete en las entradas y salidas de la ciudad y se mantendrá el sobrevuelo de helicópteros de esta institución de día y de noche hasta el domingo.
Estas medidas responden al incidente ocurrido en 2002, cuando Álvaro Uribe fue investido presidente por primera vez, y las FARC lanzaron varios cohetes contra la Casa de Nariño (sede del Ejecutivo) con el resultado de 19 muertos, la mayoría indigentes que estaban en una zona aledaña al palacio presidencial.
Ya el pasado 1 de agosto la Policía de Bogotá informó de que gracias a labores de inteligencia pudo frustrar un plan terrorista de las FARC con la detención de cuatro presuntos traficantes de armas y explosivos destinados a esa guerrilla.
En uno de sus últimos actos antes de ser investido, Santos recibió ayer del saliente gobernante, Álvaro Uribe, las máximas condecoraciones del país. Uribe impuso a Santos la Orden de Boyacá, la Orden de San Carlos y la Orden Nacional al Mérito, como es tradicional en Colombia entre los mandatarios saliente y entrante.
Al recibir las distinciones, Santos reiteró que trabajará con dedicación “hasta cumplir ese sueño de tener a nuestros hijos viviendo en paz”.