martes, 15 de febrero de 2011

Municipio demandará a la petrolera estatal

El alcalde de Esmeraldas, Ernesto Estupiñán, anunció nuevas acciones legales en contra las autoridades de la Refinería de Esmeraldas, tras el derrame de hidrocarburo que el fin de semana cubrió con una película de combustible las aguas del río Teaone, problema que ayer fue minimizado por el superintendente del complejo refinador, Nelson Chulden.

“El pleno del Concejo resolvió demandar a Petroecuador, para que sus procesos sean limpios y adopte medidas de compensación”, precisó el burgomaestre, tras conocer que según los técnicos de la refinería cinco galones de residuos llegaron al afluente, por lo que Chulden sostuvo que no puede ser considerado derrame.

La medida judicial no es nueva, el 10 de julio del año 2010, el alcalde planteó un juicio contra la gerencia de Refinación, por el derrame que contaminó los ríos Teaone y Esmeraldas.

Las protestas del personero municipal generaron las críticas del presidente Rafael Correa, en contra del botadero de basura ubicado en el centro de la ciudad, por lo que el Ministerio del Ambiente sancionó al Cabildo con una multa de 48.000 dólares.

“Es el colmo, al Municipio se lo multa con una fuerte cantidad de dinero a pesar de que entregamos los estudios de impacto ambiental; el derrame de julio del 2010 no recibió sanción del Ministerio del Ambiente”, recordó Estupiñán.

Ayer, los funcionarios de la refinería recorrieron los canales de drenaje de la planta petrolera, en los que colocaron dispersantes y mallas para evitar que el hidrocarburo termine en el río Teaone.

Las tres lagunas de tratamiento de aguas residuales (efluentes) que tiene la petrolera descargan sobre el río Teaone. Un canal construido de manera antitécnica está ubicado cerca de la Ciudadela de los Muchachos; a 200 metros de la refinería en la vía Atacames, otro está a un costado de Celec exTermoesmeraldas y junto a este existe una laguna de tratamiento de aguas residuales.

Además de los miembros del Concejo Cantonal, el incidente genera reclamos entre los habitantes asentados sobre las riberas. Manuel Valencia, dirigente de los areneros del sector La Propicia, asegura que el crudo que salió los obliga a esperar varias semanas para sacar arena, material que comercializan y es su única fuente de ingresos.

La contaminación motivó una marcha de rechazo que reunió decenas de ciudadanos convocados por Carlos Saud, titular de un medio de comunicación local. Los asistentes protestaron por la contaminación que provoca la refinería de Esmeraldas y por el pésimo estado de las vías, a pesar de que la planta produce asfalto.