Los militares egipcios anunciaron ayer la disolución de la Asamblea del Pueblo y de la Shura, ambas cámaras del Parlamento, y la suspensión de la Constitución, iniciativas con las que comenzaron a desmantelar las instituciones del régimen del expresidente Hosni Mubarak, quien les cedió el poder.El alto mando militar no ha dado un calendario para la transición, pero el gobernante Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas anunció en su comunicado número 5, que estarán en el poder solo por seis meses o hasta que se realicen elecciones legislativas y de la presidencia de la república”.
Además, ratificaron su compromiso con los tratados internacionales, especialmente el firmado con Israel en 1979 para declarar la paz.
El Consejo Supremo, formado por 20 generales, creó una comisión para enmendar y organizar un referéndum sobre esos cambios e indicó que gobernará por decreto ley durante el periodo de transición.
Agregó que su jefe, el mariscal Mohamed Hussein Tantaui, lo representará “en el interior y en el exterior”, convirtiéndolo así en virtual jefe de Estado.
La disolución del Parlamento, cuyos miembros se eligieron en los comicios del 2010, marcados según la oposición por fraudes masivos, y la revisión de la Constitución, que limita las condiciones de candidatura a la presidencia, son parte de las reivindicaciones populares.
El gabinete egipcio, nombrado cuando Mubarak aún estaba en el poder, no será sometido a grandes cambios y supervisará la transición política a una administración civil en los próximos meses, dijo un portavoz de los ministros.
La respuesta inicial de figuras de la oposición y líderes de las protestas fue positiva: “Victoria, victoria”, gritaban activistas pro democracia en la plaza Tahrir. Sin embargo, parte de los manifestantes se resistía a abandonar el lugar, que durante 18 días fue centro de las protestas. “Se necesita más, se necesita más” cantaban, al tiempo de exigir la inmediata liberación de presos políticos, el levantamiento del estado de emergencia usado por Mubarak para reprimir a la oposición, el cierre de cortes militares, elecciones justas y rápido traspaso del poder a civiles.
Mahmoud Nassar, líder del movimiento Jóvenes de la Revolución del 25 de Enero, explicó que “el Ejército ha avanzado para cumplir con las demandas del pueblo” pero instó a la liberación de los presos políticos encerrados antes y después de la revolución del 25 de enero. “Solo entonces llamaremos al fin de las protestas (...) La revolución continúa. Todas sus demandas no han sido cumplidas todavía”, dijo.
Pese a la renuncia de Mubarak, muchos manifestantes han señalado que planean seguir en la plaza para asegurar que el consejo militar mantenga sus promesas de transición y además se planea una gran concentración el próximo viernes para celebrar la revolución y honrar a los caídos. “Todos están invitados a sumarse”, dijo Nassar.
Manifestantes dijeron que los soldados detuvieron a algunos de sus líderes y que más de 30 activistas habían sido llevados a una zona controlada por los militares alrededor del Museo Egipcio, cerca de la plaza.
“No queremos que ningún manifestante se siente en la plaza después de hoy”, advirtió Ibrahim Moustafa Ali, jefe de la policía militar, a manifestantes y periodistas, mientras soldados retiraban las tiendas de campaña desde la plaza.
Ahmed Shair, un joven funcionario que llevaba la manta con la que se ha abrigado para dormir durante las dos semanas que lleva en Tahrir, ratificó que las principales peticiones de los jóvenes que todavía están en la plaza incluyen la puesta en libertad de sus compañeros detenidos en los últimos días.