jueves, 12 de agosto de 2010

Pakistán: pugna por comida

BEIJING. Las intensas lluvias que provocan inundaciones y deslizamientos así como los incendios debidos a las altas temperaturas que se registran en varios países siguen dejando sus secuelas.

Los muertos por el alud de barro que el domingo pasado sepultó una comarca de la provincia noroccidental china de Gansu aumentaron ayer a 1 117, mientras que 627 residentes continúan desaparecidos. Según el último informe del Buró de Asuntos Civiles de esa provincia, los 567 sobrevivientes han recibido tratamiento médico y otros 64 se encuentran gravemente heridos en Zhouqu, en donde 30% de la población es tibetano.

Un total de 45 mil personas ha sido evacuado de la zona ante el peligro de nuevos aludes de barro y escombros, debido al pronóstico de lluvias que dificultan las labores de rescate que llevan a cabo 10 mil efectivos.

A pesar de que el alud de Zhouqu ha sepultado a la mitad de los 3 400 muertos y desaparecidos que han dejado las lluvias monzónicas desde mayo pasado y de que las posibilidad de encontrar sobrevivientes se desvanece, se producen todavía milagros, como el rescate ayer de un hombre sordo llamado Wang Dianlan, después de 81 horas sepultado.

La fetidez de los cadáveres insepultos, la contaminación del agua y la insistencia de los sobreviventes por recuperar sus objetos de valor de entre los escombros suponen un grave peligro para su salud de los rescatistas, y algunos de ellos han empezado a padecer diarreas, explicaron los médicos locales al diario oficial China Daily. No obstante, las autoridades aseguran que no se han detectado brotes epidémicos en la zona, a la que han sido enviados cerca de 800 médicos. Un área de 310 mil metros cuadrados ha sido esterilizada para atajar posibles epidemias.

Por otro lado, en la India cerca de 25 mil personas han sufrido la devastación producida por las lluvias que cayeron el pasado 6 de agosto y que cubrieron de lodo el enclave cachemir de Leh (norte indio), en donde han muerto 174 personas, y las tareas de rescate de víctimas y la evacuación de turistas atrapados continuaron ayer.

La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) aseguró ayer, cinco días después de la tragedia, que, pese a los retos logísticos, ha empezado a proporcionar ayuda humanitaria como sábanas, jabón, ropa o lonas a unas 2 000 de las familias más vulnerables.

Finalmente, los incendios forestales en Rusia se han reducido en 50% en las últimas 24 horas, gracias a la lluvia y al viento. Moscú se vio ayer libre del humo, el que duplicó en los últimos días la tasa de mortalidad en la capital, al pasar de 350 a 700 muertes diarias.

Los incendios abarcaban ayer una superficie de 92 702 hectáreas, cuando el martes pasado el área castigada por el fuego era de más de 174 mil ha. De acuerdo con las cifras oficiales, en todo el país hay 56 grandes incendios forestales que afectan casi 59 mil ha. (AFP-EFE)