Cuando la actual ministra Coordinadora de la Política Económica, Katiuska King, tomó las riendas de la principal Cartera de Estado en materia económica, en abril de este año, señaló que “el Gobierno inicia un segundo momento en el manejo de la economía”.
King, que salió de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades), siendo la mano de derecha del secretario René Ramírez, conoce de la A a la Z hacia dónde camina este Gobierno.
Según King, en los tres primeros años del Gobierno, que fue el primer momento, el Gobierno se enfocó en recuperar las capacidades estatales. En este segundo momento, que ya lleva un año, se concentrará en generar la infraestructura adecuada y el fortalecimiento de la banca pública para apoyar la demanda de crédito.
Eso está establecido en el Plan nacional de Desarrollo y el Plan Nacional para el Buen Vivir, cuyas directrices se están cumpliendo al pie de la letra. Uno de los puntos principales, precisamente, coincide en reforzar el apoyo a las pequeñas y medianas ideas.
Para el catedrático económico Juan Carlos Rosero, esta orientación tiene sus pro y sus contras.
“El beneficio es que se fomenta la capacidad de generar ideas de los ecuatorianos y se crean, aunque sea de una en una, fuentes de trabajo. El problema es que las ideas son pequeñas, para una tiendita, un restaurancito, y eso no genera actividades productivas. Nos rezaga a nivel mundial”.
Esto ha ido de la mano con un alejamiento de la relación entre el Estado y la gran empresa. Y pese a que empresarios como Blasco Peñaherrera, por ejemplo, criticaron el proyecto del Código de la Producción, por cuanto no los incluye en la medida necesaria, este será enviado con carácter de urgente a la Asamblea Nacional.
Como lo establece la bitácora del Gobierno, el objetivo es democratizar los medios de producción y redistribuir la riqueza, hacia allá apunta el nuevo objetivo del Gobierno y, por eso, se han dado propuestas como la Ley de Aguas y la del cobro del Impuesto a las Tierras. Todo para empezar a reorganizar territorial y económicamente el país, cono se lo plantea el Régimen en sus planes.
Allí, el papel del Estado cobra cada vez más fuerza y su injerencia en las actividades se profundiza. Y seguirá incrementándose, según el consultor Carlos Osorio.
“Nos encontramos ya ante un modelo donde el Estado eminentemente tiene la última palabra. Y allí, el control cada vez será mayor. Por eso, si no puedes con el enemigo, únete a él. Eso parece ocurrir en la empresa privada, por ejemplo, que no ha tenido influencia como siempre”.
En esta línea, el impulso a la creación de empresas públicas en este año ha sido muy importante, con el objetivo de entrar como actor empresarial, en aquellos escenarios donde el Régimen cree que hay fallas de mercado.
Con este reforzamiento de la actividad del Estado, como regulador, ejecutor y participante, la visión afuera es de temor, reflejada en la baja inversión privada extranjera que ha llegado al país.
Eso se contrapone con la alta inversión pública que, luego de haber sido en salud y educación en el primer momento, ahora se hará en obras hidroeléctricas, vialidad y algo de vivienda.
“Nos espera un futuro donde el Gobierno buscará hacer inversiones gigantes de infraestructura. Para ello, el endeudamiento se multiplicará. Al no captar inversión privada y al no generar producción, es la única alternativa esperable. ¿Hasta dónde estirará los pies el Gobierno?”, se pregunta la asesora en negociaciones internacionales María Lorena Páez.
Toda este modelo económico, tal como lo establecen los planes del Gobierno, va en línea transversal con las decisiones políticas. De ahí, que toda decisión en materia económica esté íntimamente relacionada con la postura política delGobierno. Decisiones como la suspensión de las negociaciones con la Unión Europea (UE) o el alejamiento de los organismos multilaterales podrían continuar sucediendo.(El Comercio)
King, que salió de la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades), siendo la mano de derecha del secretario René Ramírez, conoce de la A a la Z hacia dónde camina este Gobierno.
Según King, en los tres primeros años del Gobierno, que fue el primer momento, el Gobierno se enfocó en recuperar las capacidades estatales. En este segundo momento, que ya lleva un año, se concentrará en generar la infraestructura adecuada y el fortalecimiento de la banca pública para apoyar la demanda de crédito.
Eso está establecido en el Plan nacional de Desarrollo y el Plan Nacional para el Buen Vivir, cuyas directrices se están cumpliendo al pie de la letra. Uno de los puntos principales, precisamente, coincide en reforzar el apoyo a las pequeñas y medianas ideas.
Para el catedrático económico Juan Carlos Rosero, esta orientación tiene sus pro y sus contras.
“El beneficio es que se fomenta la capacidad de generar ideas de los ecuatorianos y se crean, aunque sea de una en una, fuentes de trabajo. El problema es que las ideas son pequeñas, para una tiendita, un restaurancito, y eso no genera actividades productivas. Nos rezaga a nivel mundial”.
Esto ha ido de la mano con un alejamiento de la relación entre el Estado y la gran empresa. Y pese a que empresarios como Blasco Peñaherrera, por ejemplo, criticaron el proyecto del Código de la Producción, por cuanto no los incluye en la medida necesaria, este será enviado con carácter de urgente a la Asamblea Nacional.
Como lo establece la bitácora del Gobierno, el objetivo es democratizar los medios de producción y redistribuir la riqueza, hacia allá apunta el nuevo objetivo del Gobierno y, por eso, se han dado propuestas como la Ley de Aguas y la del cobro del Impuesto a las Tierras. Todo para empezar a reorganizar territorial y económicamente el país, cono se lo plantea el Régimen en sus planes.
Allí, el papel del Estado cobra cada vez más fuerza y su injerencia en las actividades se profundiza. Y seguirá incrementándose, según el consultor Carlos Osorio.
“Nos encontramos ya ante un modelo donde el Estado eminentemente tiene la última palabra. Y allí, el control cada vez será mayor. Por eso, si no puedes con el enemigo, únete a él. Eso parece ocurrir en la empresa privada, por ejemplo, que no ha tenido influencia como siempre”.
En esta línea, el impulso a la creación de empresas públicas en este año ha sido muy importante, con el objetivo de entrar como actor empresarial, en aquellos escenarios donde el Régimen cree que hay fallas de mercado.
Con este reforzamiento de la actividad del Estado, como regulador, ejecutor y participante, la visión afuera es de temor, reflejada en la baja inversión privada extranjera que ha llegado al país.
Eso se contrapone con la alta inversión pública que, luego de haber sido en salud y educación en el primer momento, ahora se hará en obras hidroeléctricas, vialidad y algo de vivienda.
“Nos espera un futuro donde el Gobierno buscará hacer inversiones gigantes de infraestructura. Para ello, el endeudamiento se multiplicará. Al no captar inversión privada y al no generar producción, es la única alternativa esperable. ¿Hasta dónde estirará los pies el Gobierno?”, se pregunta la asesora en negociaciones internacionales María Lorena Páez.
Toda este modelo económico, tal como lo establecen los planes del Gobierno, va en línea transversal con las decisiones políticas. De ahí, que toda decisión en materia económica esté íntimamente relacionada con la postura política delGobierno. Decisiones como la suspensión de las negociaciones con la Unión Europea (UE) o el alejamiento de los organismos multilaterales podrían continuar sucediendo.(El Comercio)