lunes, 16 de marzo de 2009

Franklin Aisalla, fue un “doble agente” que entregó a Raúl Reyes

Una investigación del diario Hoy de Quito, revela que fuentes de inteligencia militar y policial señalan a Franklin Aisalla, el ecuatoriano que asomó muerto junto a Reyes, como el traidor que “entregó” al líder guerrillero al llevarle como “regalo” una laptop con un sistema de ubicación satelital incluido, lo que facilitó la exactitud del campamento de Angostura, al tiempo de sumarse una serie de sospechas sobre la forma y el sitio en donde murió Aisalla.
En efecto, a días de producido el hecho, según lo reportó Ecuadorinmediato.com, en la revista “Cambio” de Colombia se habló de la existencia de un “informante” que estaba infiltrado en las FARC, y que era el que permitió dar los primeros indicios para ubicar a Reyes. En dicho reporte se insistió siempre en la presencia de tal persona más los cinco policías ecuatorianos y un agente de la CIA que operaron desde el Ecuador para la denominada “Operación Fénix” que terminó en los hechos de Angostura.
Tras el bombardeo de Angostura el 1 de marzo, saltó a la palestra pública el nombre de Aizalla, primero confundido con el de “Julián Conrado”, Guillermo Torres, pero, luego fue la familia Aisalla Molina la que denunció la existencia de su hijo como la del cadáver de Franklin reconociéndoselo por las huellas digitales. Entonces, a partir de ese momento han ido surgiendo una serie de dudas, cabos sueltos y demás, que se completan hoy con este dato de la revista de investigación “Blanco y Negro” de Diario Hoy.
Para empezar el pasado de Aisalla parece que siempre conocido por la inteligencia militar y policial de Ecuador, que lo mantuvo seguido día a día, primero por los militares hasta el año 2006, tiempo en el que se le entregó a la inteligencia policial (UIES) todos los archivos y datos de seguimiento. Allí estuvo entre otros los datos de Aisalla, según lo confirmó la propia inteligencia militar.
El nombre de Aisalla aparece misteriosamente ligado a un hecho extraño, su detención en julio de 2007, merodeando el domicilio del entonces ministro de energía Alberto Acosta. Pese a que la captura fue con una serie de documentos y supuesta propaganda subversiva, Aisalla salió libre casi inmediatamente sin explicación alguna, y su parte policial se perdió entre los archivos policiales.
Una vez que se dio el bombardeo del 1 de marzo, al día siguiente acudieron hasta el sitio mismo una comisión de autoridades de gobierno y mandos militares, quienes “peinaron la zona” y hallaron una serie de documentos de identidad, de entre ellos estaban la cédula de identidad y la papeleta de votación de Franklin Aizalla, los cuales fueron entregados a Inteligencia Militar, que extrañamente y sin explicación fueron quemados unos días después, según lo reveló el coronel Mario Pazmiño, quien como jefe de inteligencia militar fue inculpado en un principio del hecho, pero luego aclaró que fueron desde el mando militar los que procedieron a disponer la destrucción de esos documentos.
Hasta estos momentos el mando militar ecuatoriano, como la propia policía no han explicado ¿Por qué destruyeron la documentación de Aizalla?, especialmente si lo conocían y sabían de su existencia.
El Gobierno de Ecuador, a todo esto, no sabía de este hecho ni de Aizalla, y ni siquiera se recuperó del golpe del 1 de marzo cuando se tuvo que enterar por el Diario La Hora, el 17 de marzo de 2008, de la existencia del ecuatoriano en el campamento de Angostura y, comenzó a reaccionar atendiendo el pedido de la familia que lo había identificado por las fotos que se exhibieron en la prensa, en los canales de televisión y el internet.
¿El papel del doble agente?
La presencia de Aizalla se mantuvo como un interrogante para la opinión pública, desde que sonó su nombre y, hasta ahora, que se hace pública esta versión. De hecho las versiones salidas de inteligencia militar han ido revelando a los periodistas que Franklin Aizalla era un “doble”, es decir que era el agente infiltrado de las fuerzas de seguridad de Ecuador y Colombia en las FARC y, que aparecía con la fachada de militante del movimiento guerrillero.
En esta edición de “Blanco y Negro”, de este lunes 16 de marzo de 2009, “De acuerdo con esas versiones, (de inteligencia militar y policial reveladas al Diario), Aisalla habría ayudado a la Policía ecuatoriana a detener en enero de 2004, en una zona céntrica de Quito, a Ricardo Palmera, alias "Simón Trinidad", encargado de las finanzas de esa guerrilla colombiana.
“Según las fuentes, luego de cada operación exitosa de Aisalla, se borraban inmediatamente los registros de las acciones del "doble agente", dice el diario, y ahí se trataría de explicar los motivos de su liberación tras el incidente contra Alberto Acosta y; el ¿Porqué? se quemaron los papeles de Aisalla encontrados en Angostura por parte de los militares ecuatorianos.
Dice más Diario Hoy: “Para la intercepción del número dos de las FARC, se presume que Inteligencia ecuatoriana debió presentar a Aisalla a su par de Colombia y haberlo puesto a sus servicios. Luego, habría recibido la disposición de entregar una computadora portátil a Raúl Reyes, el que, según sabían, gustaba de la tecnología. Prueba de ello es que en el campamento bombardeado se encontraron antenas de televisión satelital, teléfonos satelitales y otro tipo de equipamiento moderno”.
El “regalo” que iba dirigido a Reyes tenía una característica especial: a simple vista parecía una computadora pero, en su interior, guardaba un dispositivo de ubicación satelital con el que se podía conocer su ubicación exacta. Las fuentes insisten en que Reyes solo pudo recibir el regalo de Aisalla porque se había ganado su confianza tras haberlo frecuentado por mucho tiempo, así como por haber colaborado en diferentes misiones encomendadas por la guerrilla".
En ese entonces Rosero declaró: “Respecto al documento de la autopsia, se recibió un certificado de defunción en el que se establecían incluso algunos errores, por lo que los familiares tuvieron algunos inconvenientes en el momento de la inscripción de la defunción, Errores de fondo, el hecho que para los colombianos el deceso había sido en Puerto Asís, al otro lado de frontera y eso pues nosotros, específicamente yo hice caer en cuenta de que el ciudadano ecuatoriano no murió en Puerto Asís, sino que murió evidentemente en este ataque en Angostura que es territorio ecuatoriano”, subrayó Rosero.
Indicó que cuando los familiares de Aisalla recibieron el cuerpo de Franklin Aisalla en el Ecuador, en el momento de proceder a la inscripción del acta de defunción, no pudieron por todos los errores de fondo. “Incluso conocimos en la Defensoría del Pueblo que el funcionario del Registro Civil que iba a proceder a inscribir este deceso, se le había iniciado un sumario administrativo de investigación, puesto que no contenía los datos específicos, detallados en donde se produjo mismo la muerte de este ciudadano”, expresó.
Agregó que la Defensoría del Pueblo acudió al Registro Civil e hizo notar estos errores tras lo cual se conoció que al funcionario no se le inició este sumario administrativo. “El error de fondo, era este: el lugar donde había fallecido la persona y por esa razón no se podía inscribir en el Ecuador”, dijo.
Con todo eso, la certeza que tienen en inteligencia militar es que a Franklin Aizalla lo usaron para “ubicar” a Reyes en un punto fijo y, con ello proceder al bombardeo. Una vez que se cumplió con el objetivo Aizalla no podía seguir vivo, por lo que se procedió a eliminarlo y no se sabe si fue en Bogotá, en Angostura o en Puerto Asís.
Todos estos datos que van saltando poco a poco por enlace de hechos, por investigación de la prensa o por revelación de los miembros de inteligencia militar o policial, dan a entender que las fuerzas de seguridad de Ecuador conocían de la existencia del campamento de Angostura, de la presencia de Reyes y de la acción de las FARC en la zona fronteriza y; si se suma este detalle de lo de Aisalla se trataría de un hecho agravante: el bombardeo del 1 de marzo de 2008 contra Ecuador contó con apoyo o preparación de manos ecuatorianas implicadas entre los uniformados que le ocultaron a su gobierno un hecho tan grave por el alto grado de traición a la Patria.