Ayer se inauguró en quito, el Seminario "La Crisis Financiera internacional, Impacto y salidas para ecuador y Latinoamérica", en que participan expertos internacionales y nacionales.El Ministro Coordinador de la Política Económica, diego Borja, planteó algunas alternativas para salir de la crisis. El ministro fue partícipe de impulsar al sector de la economía popular, donde se encuentra el inicio de superación de la crisis. Por ejemplo en los sectores cooperativos, autónomos, comunitarios y otros, que tienen capacidad de renovación, a través de una concepción distinta.
Mientras tanto Oscar Ugarchete, investigador de la Universidad Autónoma de México, en su ponencia de que duró una hora y 15 minutos, expresó que sin distribución del ingreso no hay crecimiento del mercado interno posible como están demostrando Venezuela, Bolivia, Argentina y Brasil. El momento de repensar el desarrollo es mientras la crisis se desenvuelve, quizás como una manera de evitar caer en los precipicios de la depresión que se augura. El expositor aclaró que se vive no específicamente una crisis financiera, sino económica, como síntoma de lo financiero, afirmó que la madre de la crisis es el cambio tecnológico que existe en el mundo. Crisis múltiple, cuya solución de fondo es tecnológica. Las últimas tres décadas han estado marcadas por una significativa presencia de las políticas de las instituciones financieras internacionales en las economías de desarrollo.
El enfoque privatizador de los años 80 provocó una dislocación social, desempleo y el estancamiento económico. En el 2007 se desató la peor crisis financiera en la historia. En el 2008, se retomó el debate sobre la nacionalización bancaria y en este contexto el Estado regresó a la economía en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Suiza e Islandia.
Además, fue evidente que la dimensión de la crisis en el epicentro, Estados Unidos, es mayor que en el resto del mundo y que mientras menos interrelación con dicha economía, menos impacto, sostuvo.
Ugarchete recordó que fue la incapacidad de la teoría keynesiana que llevó a inicios de los 70 a su sustitución por el monetarismo de Friedman y en América Latina, la crisis de los 80 desechó el pensamiento cepalino de crecimiento; esta vez, en la etapa de reestructuración productiva dentro de la era de la información y conocimiento.
Propuso enfocar la acción pública hacia la integración, altas tasas de ahorro interno, altas tasas de inversión resultantes, y visiones de mercado más grandes que el mercado nacional.
Hoy expondrán Jürgen Schuldt, profesor de la Universidad del Pacífico de Perú, Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea y catedrático de la Flacso y Pablo Lucio Paredes, anlista económico. Manaña lo harán, gloria sabando, superintendeta de bancos y seguros y karina Sáenz, gerenta del banco central del ecuador.
Mientras tanto Oscar Ugarchete, investigador de la Universidad Autónoma de México, en su ponencia de que duró una hora y 15 minutos, expresó que sin distribución del ingreso no hay crecimiento del mercado interno posible como están demostrando Venezuela, Bolivia, Argentina y Brasil. El momento de repensar el desarrollo es mientras la crisis se desenvuelve, quizás como una manera de evitar caer en los precipicios de la depresión que se augura. El expositor aclaró que se vive no específicamente una crisis financiera, sino económica, como síntoma de lo financiero, afirmó que la madre de la crisis es el cambio tecnológico que existe en el mundo. Crisis múltiple, cuya solución de fondo es tecnológica. Las últimas tres décadas han estado marcadas por una significativa presencia de las políticas de las instituciones financieras internacionales en las economías de desarrollo.
El enfoque privatizador de los años 80 provocó una dislocación social, desempleo y el estancamiento económico. En el 2007 se desató la peor crisis financiera en la historia. En el 2008, se retomó el debate sobre la nacionalización bancaria y en este contexto el Estado regresó a la economía en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Suiza e Islandia.
Además, fue evidente que la dimensión de la crisis en el epicentro, Estados Unidos, es mayor que en el resto del mundo y que mientras menos interrelación con dicha economía, menos impacto, sostuvo.
Ugarchete recordó que fue la incapacidad de la teoría keynesiana que llevó a inicios de los 70 a su sustitución por el monetarismo de Friedman y en América Latina, la crisis de los 80 desechó el pensamiento cepalino de crecimiento; esta vez, en la etapa de reestructuración productiva dentro de la era de la información y conocimiento.
Propuso enfocar la acción pública hacia la integración, altas tasas de ahorro interno, altas tasas de inversión resultantes, y visiones de mercado más grandes que el mercado nacional.
Hoy expondrán Jürgen Schuldt, profesor de la Universidad del Pacífico de Perú, Alberto Acosta, ex presidente de la Asamblea y catedrático de la Flacso y Pablo Lucio Paredes, anlista económico. Manaña lo harán, gloria sabando, superintendeta de bancos y seguros y karina Sáenz, gerenta del banco central del ecuador.