Aproximadamente 900 mil padres de familia ecuatorianos no están satisfechos con la educación que reciben sus hijos, tanto en escuelas privadas como en las públicas y municipales.
Esto sostiene un estudio realizado por grupo Macro que fue presentado a varios maestros, rectores y representantes del Ministerio de Educación. Las encuestas, que fueron realizadas a 1 900 padres de familia en Quito, Guayaquil y Cuenca, buscaban determinar el nivel de satisfacción de los padres en relación con el trato escolar hacia sus hijos y con el nivel académico de los planteles.
Según Fernando Miño, gerente general de Macro, el objetivo fue "ver qué piensa "el gran ausente" a la hora de hablar de educación, que son los padres de familia". Sus conclusiones apuntan a que 3,5 de cada 10 padres no están contentos con la educación que reciben sus hijos.
De forma más amplia, "la conclusión del estudio permite determinar que es necesario que los padres se involucren más en las decisiones escolares y en la educación de sus hijos", dijo.
Y es que en el estudio se determina que el ideal de los padres consultados es que cada plantel educativo los involucre más en las decisiones adoptadas y que se los incluya en el proceso de aprendizaje.
Pese a que los investigadores señalaron que estimaban que pedidos como este se ubicarían en el rango de los elementos de exigencia mínima, en realidad, es un elemento que excede sus expectativas.
El estudio dividió los atributos en tres secciones: Exijo, Quiero mucho y Wow. Es decir, requisitos mínimos, atributos que causan satisfacción y que se están buscando constantemente, y aquellos que sobrepasan su ideal.
Lucila Castro, delegada del Ministerio de Educación que asistió a la presentación de los resultados señaló que los datos demuestran que se puede subestimar el conocimiento de los padres en relación con cuán bien o mal están educándose sus hijos.
En ese sentido, reconoció que dentro de la labor del Gobierno de ampliar el acceso a la educación a todos los niños y adolescentes, "posiblemente se han dejado de lado" elementos como la satisfacción de los padres de familia.
Por su parte, Washington Vizuete, rector del colegio Benalcázar, dijo estar consciente de que existe, en términos generales, malestar por el nivel de la educación.
Sin embargo, señaló que en su plantel se trabaja desde hace tiempo en la mejora del estándar de satisfacción de los padres. Reconoció además que hay un aspecto que suele ser motivo de queja y que tiene que ver con la relación con los maestros. "La relación alumno-maestro puede resquebrajarse debido a un mayor nivel de exigencia que puede ser confundido con maltrato", explicó.
Esto sostiene un estudio realizado por grupo Macro que fue presentado a varios maestros, rectores y representantes del Ministerio de Educación. Las encuestas, que fueron realizadas a 1 900 padres de familia en Quito, Guayaquil y Cuenca, buscaban determinar el nivel de satisfacción de los padres en relación con el trato escolar hacia sus hijos y con el nivel académico de los planteles.
Según Fernando Miño, gerente general de Macro, el objetivo fue "ver qué piensa "el gran ausente" a la hora de hablar de educación, que son los padres de familia". Sus conclusiones apuntan a que 3,5 de cada 10 padres no están contentos con la educación que reciben sus hijos.
De forma más amplia, "la conclusión del estudio permite determinar que es necesario que los padres se involucren más en las decisiones escolares y en la educación de sus hijos", dijo.
Y es que en el estudio se determina que el ideal de los padres consultados es que cada plantel educativo los involucre más en las decisiones adoptadas y que se los incluya en el proceso de aprendizaje.
Pese a que los investigadores señalaron que estimaban que pedidos como este se ubicarían en el rango de los elementos de exigencia mínima, en realidad, es un elemento que excede sus expectativas.
El estudio dividió los atributos en tres secciones: Exijo, Quiero mucho y Wow. Es decir, requisitos mínimos, atributos que causan satisfacción y que se están buscando constantemente, y aquellos que sobrepasan su ideal.
Lucila Castro, delegada del Ministerio de Educación que asistió a la presentación de los resultados señaló que los datos demuestran que se puede subestimar el conocimiento de los padres en relación con cuán bien o mal están educándose sus hijos.
En ese sentido, reconoció que dentro de la labor del Gobierno de ampliar el acceso a la educación a todos los niños y adolescentes, "posiblemente se han dejado de lado" elementos como la satisfacción de los padres de familia.
Por su parte, Washington Vizuete, rector del colegio Benalcázar, dijo estar consciente de que existe, en términos generales, malestar por el nivel de la educación.
Sin embargo, señaló que en su plantel se trabaja desde hace tiempo en la mejora del estándar de satisfacción de los padres. Reconoció además que hay un aspecto que suele ser motivo de queja y que tiene que ver con la relación con los maestros. "La relación alumno-maestro puede resquebrajarse debido a un mayor nivel de exigencia que puede ser confundido con maltrato", explicó.