El canciller Ricardo Patiño y la secretaria general de la Unasur, la colombiana María Emma Mejía, sellaron el convenio. Así, Quito se convierte legalmente en la sede del bloque, desde la cual la funcionaria ejercerá sus tareas.
Nada más firmado el acuerdo, Mejía y Patiño trazaron los principales desafíos que tendrá el organismo regional a corto plazo.
La Secretaria General adelantó que su prioridad será generar y consolidar la institucionalidad de la Unasur, cuyo tratado de constitución se suscribió en mayo del 2008, en la capital de Brasil. “Esperamos tener de alguna forma una pequeña Sudamérica aquí (en Quito), en representación de cada uno de nuestros países”.
La idea es que en las oficinas de la Unasur laboren representantes de los 12 países miembros, cuyas actividades, en un primer momento, serán financiadas por los gobiernos de la región.
Aunque ya han pasado más de tres años desde su creación, tres de los 12 estados miembros todavía no han ratificado el acuerdo constitutivo del organismo.
Brasil, Colombia y Paraguay aún no han agotado su trámite interno para ratificar su adhesión definitiva a la Unasur. En el caso brasileño, la Cámara de Diputados ya aprobó el acuerdo y el trámite está en manos del Senado. A su vez, en Colombia, el tratado ya recibió el apoyo del Parlamento y del Ejecutivo, tras lo cual está en manos de la Corte Constitucional. Por ello, Mejía dijo que es posible que hasta julio esté lista la aprobación en su país.
Sin embargo, en Paraguay, el panorama luce más complicado, pues aún no hay fecha para que la Legislatura ratifique el acuerdo.
De hecho, el miércoles, la Cámara de Diputados de Paraguay pospuso -sin fecha- la aprobación del tratado de la Unasur. Según un despacho de la agencia DPA, el principal obstáculo para la ratificación es que el Poder Legislativo está en manos de la oposición, que ve con recelo este bloque. “Es un proyecto ‘chavista’ para restarle protagonismo a la OEA”, dijo el parlamentario Carlos Soler.
Aunque todavía no concluye el proceso de ratificación, Mejía dijo que es posible avanzar en la integración financiera, energética, de infraestructura y de seguridad. Sin embargo, advirtió que esos procesos deben ser diseñados en función de vencer los niveles de desigualdad del bloque.
Ya en una breve rueda de prensa, el canciller Patiño añadió una tarea a la gestión de la Secretaria General y a la agenda del organismo: la relación de los gobiernos con los medios de comunicación y su regulación.
Nada más firmado el acuerdo, Mejía y Patiño trazaron los principales desafíos que tendrá el organismo regional a corto plazo.
La Secretaria General adelantó que su prioridad será generar y consolidar la institucionalidad de la Unasur, cuyo tratado de constitución se suscribió en mayo del 2008, en la capital de Brasil. “Esperamos tener de alguna forma una pequeña Sudamérica aquí (en Quito), en representación de cada uno de nuestros países”.
La idea es que en las oficinas de la Unasur laboren representantes de los 12 países miembros, cuyas actividades, en un primer momento, serán financiadas por los gobiernos de la región.
Aunque ya han pasado más de tres años desde su creación, tres de los 12 estados miembros todavía no han ratificado el acuerdo constitutivo del organismo.
Brasil, Colombia y Paraguay aún no han agotado su trámite interno para ratificar su adhesión definitiva a la Unasur. En el caso brasileño, la Cámara de Diputados ya aprobó el acuerdo y el trámite está en manos del Senado. A su vez, en Colombia, el tratado ya recibió el apoyo del Parlamento y del Ejecutivo, tras lo cual está en manos de la Corte Constitucional. Por ello, Mejía dijo que es posible que hasta julio esté lista la aprobación en su país.
Sin embargo, en Paraguay, el panorama luce más complicado, pues aún no hay fecha para que la Legislatura ratifique el acuerdo.
De hecho, el miércoles, la Cámara de Diputados de Paraguay pospuso -sin fecha- la aprobación del tratado de la Unasur. Según un despacho de la agencia DPA, el principal obstáculo para la ratificación es que el Poder Legislativo está en manos de la oposición, que ve con recelo este bloque. “Es un proyecto ‘chavista’ para restarle protagonismo a la OEA”, dijo el parlamentario Carlos Soler.
Aunque todavía no concluye el proceso de ratificación, Mejía dijo que es posible avanzar en la integración financiera, energética, de infraestructura y de seguridad. Sin embargo, advirtió que esos procesos deben ser diseñados en función de vencer los niveles de desigualdad del bloque.
Ya en una breve rueda de prensa, el canciller Patiño añadió una tarea a la gestión de la Secretaria General y a la agenda del organismo: la relación de los gobiernos con los medios de comunicación y su regulación.