Para una organización cuyo compromiso es "coordinar y unificar" las políticas de sus miembros, la falta de consenso que reinó en la cumbre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), en Viena el 8 de junio pasado, fue bastante desafortunada. Quizás la ubicación de los representantes pudo haber influido: los de Libia y los de Qatar -que apoya a las fuerzas rebeldes en su lucha contra Muamar Gadafi- estaban uno al lado del otro.
En lugar de un comunicado oficial, el secretario general de la OPEP, Abdalla el-Badri, admitió que después de un "debate a fondo" sobre los mercados del petróleo, el grupo había sido "incapaz de llegar a un consenso" entre los países que desean un aumento de la producción y los que no piden nada. No fue un discurso agresivo, pero era inusual que no todo fuera color de rosa. La noticia de que las cuotas de producción de la OPEP no se alterarían de inmediato provocó un alza en los precios del petróleo.
Circularon rumores de que Arabia Saudita había abandonado la reunión. La falta de acuerdo es considerada una derrota para el reino, que hubiera querido poner más petróleo en un mercado donde el barril de crudo Brent llegó a los $ 118 en comparación al promedio de $ 80 en 2010.
Muchos pensaron que las cuotas al menos podrían ser ajustadas a la realidad. En mayo la OPEP bombeó 29 millones de barriles diarios de petróleo (incluyendo a Irán, que no está en el sistema de cuotas), mientras que las oficiales, cuyo último cambio formal fue en 2007, ascienden a 24,8 millones de barriles al día. Otros esperaban que la OPEP acordara bombear hasta 30,5 millones de barriles para controlar precios. Pero la OPEP está dividida en dos bandos: los que tienen la capacidad de reserva (de los cuales Arabia Saudita controla el 70%) y los que no pueden bombear más crudo.
El primer grupo se preocupa de que el elevado precio por barril de petróleo esté dañando la economía mundial, e incrementar más los precios podría destruir la demanda. Los países del segundo bando, como Irán, están contentos con el alto precio y no quieren más petróleo en el mercado. Abdalla el-Badri admitió que los miembros estaban en desacuerdo acerca de los datos sobre la oferta y la demanda. Las cifras no son claras. Aunque la Agencia Internacional de Energía, "un club de consumidores de energía", ha dicho que la demanda crecerá en 1,3 millones de barriles diarios este año (después de haber aumentado un asombroso 2,8 millones de barriles al día en 2010), hay indicios de que los altos precios están teniendo un efecto. El uso del petróleo en los países ricos se contrajo un 2,8% en marzo en comparación a un año atrás. El crecimiento en los mercados emergentes se redujo al 4%.
Como Bill Farren-Price de la firma consultora PPI señala, es más informativo ver lo que Arabia Saudita hace, que lo que dice la OPEP.
El suministro de la OPEP se ha reducido en 1,3 millones de barriles al día desde que el petróleo de Libia desapareció del mercado. Los saudíes se han comprometido a llenar ese vacío y bombearán todo el crudo que el mercado necesite.
Pueden estar tentados a hacerlo solos y bombear aún más petróleo con el fin de mantener los precios bajo control antes de que haya un aumento por demanda estacional. Sin embargo, si el consumo ya está en una fase de descenso, la nueva oferta podría ver caer los precios, al menos temporalmente, lo que no mejoraría el estado de ánimo de la OPEP cuando se reúna otra vez en diciembre próximo.
En lugar de un comunicado oficial, el secretario general de la OPEP, Abdalla el-Badri, admitió que después de un "debate a fondo" sobre los mercados del petróleo, el grupo había sido "incapaz de llegar a un consenso" entre los países que desean un aumento de la producción y los que no piden nada. No fue un discurso agresivo, pero era inusual que no todo fuera color de rosa. La noticia de que las cuotas de producción de la OPEP no se alterarían de inmediato provocó un alza en los precios del petróleo.
Circularon rumores de que Arabia Saudita había abandonado la reunión. La falta de acuerdo es considerada una derrota para el reino, que hubiera querido poner más petróleo en un mercado donde el barril de crudo Brent llegó a los $ 118 en comparación al promedio de $ 80 en 2010.
Muchos pensaron que las cuotas al menos podrían ser ajustadas a la realidad. En mayo la OPEP bombeó 29 millones de barriles diarios de petróleo (incluyendo a Irán, que no está en el sistema de cuotas), mientras que las oficiales, cuyo último cambio formal fue en 2007, ascienden a 24,8 millones de barriles al día. Otros esperaban que la OPEP acordara bombear hasta 30,5 millones de barriles para controlar precios. Pero la OPEP está dividida en dos bandos: los que tienen la capacidad de reserva (de los cuales Arabia Saudita controla el 70%) y los que no pueden bombear más crudo.
El primer grupo se preocupa de que el elevado precio por barril de petróleo esté dañando la economía mundial, e incrementar más los precios podría destruir la demanda. Los países del segundo bando, como Irán, están contentos con el alto precio y no quieren más petróleo en el mercado. Abdalla el-Badri admitió que los miembros estaban en desacuerdo acerca de los datos sobre la oferta y la demanda. Las cifras no son claras. Aunque la Agencia Internacional de Energía, "un club de consumidores de energía", ha dicho que la demanda crecerá en 1,3 millones de barriles diarios este año (después de haber aumentado un asombroso 2,8 millones de barriles al día en 2010), hay indicios de que los altos precios están teniendo un efecto. El uso del petróleo en los países ricos se contrajo un 2,8% en marzo en comparación a un año atrás. El crecimiento en los mercados emergentes se redujo al 4%.
Como Bill Farren-Price de la firma consultora PPI señala, es más informativo ver lo que Arabia Saudita hace, que lo que dice la OPEP.
El suministro de la OPEP se ha reducido en 1,3 millones de barriles al día desde que el petróleo de Libia desapareció del mercado. Los saudíes se han comprometido a llenar ese vacío y bombearán todo el crudo que el mercado necesite.
Pueden estar tentados a hacerlo solos y bombear aún más petróleo con el fin de mantener los precios bajo control antes de que haya un aumento por demanda estacional. Sin embargo, si el consumo ya está en una fase de descenso, la nueva oferta podría ver caer los precios, al menos temporalmente, lo que no mejoraría el estado de ánimo de la OPEP cuando se reúna otra vez en diciembre próximo.