viernes, 17 de junio de 2011

En el Topo no quieren una hidroeléctrica

El Proyecto de la Central Hidroeléctrica Topo dividió a la población de la parroquia Río Negro, en el cantón Baños de Agua Santa, en Tungurahua.

El miércoles ocurrieron enfrentamientos verbales entre el grupo que apoya y el que se opone a la construcción de esta obra. Ayer, el ambiente seguía tenso y el ingreso de vehículos a la comuna El Topo continuaba cerrado con montículos de tierra y piedras.

Allí, incluso, se instaló un campamento comunal con vigilancia durante las 24 horas. Los ánimos se caldearon a las 15:00 del miércoles cuando con la maquinaria de la constructora y la ayuda de decenas de moradores que respaldan el proyecto se trató de retirar los obstáculos de la vía y dejarla lista para empezar la edificación de la hidroeléctrica.

Los opositores los enfrentaron, mientras 40 policías, movilizados desde Baños, se colocaron en medio para evitar que se agredieran con palos y piedras.

El ambiente de confrontación se ha extendido a otras comunas y colonias de esa parroquia como Azuay, México, Llanganates.

Este proyecto, de llegar a concretarse, generaría 24 megavatios para el Sistema Nacional Interconectado.

Sin embargo, quienes se contraponen dicen que este ocasionará daños a la vegetación subtropical y a los ríos de esa zona. Eso ocurriría, por ejemplo, con el río Topo que fue calificado en el 2002 como ‘un regalo para la tierra’ por la Fundación Mundial para la Naturaleza (World Wildlife Foun). Según la WWF, allí existen 17 especies vegetales endémicas en peligro de extinción y una enorme biodiversidad.

Este problema no es nuevo. Empezó en el 2005 cuando el Consejo Nacional de Electricidad (Conelec) entregó la licencia ambiental para la construcción y operación del proyecto a la empresa Proyectos de Energía y Medioambiente SA (Pemaf).

En el último lustro, los líos han sido continuos. Vanessa Miranda, vecina de El Topo, dice que los 120 habitantes de ese poblado mantienen una oposición radical al proyecto. “No dejaremos pasar a la maquinaria pesada. Si quieren construir deberán hacerlo con picos y palas”.

Hoy, desde las 15:00, se realizará una reunión en el centro parroquial de Río Negro para llegar a acuerdos. Asistirán el gobernador de Tungurahua, Alexis Sánchez, el Jefe Político y delegados de las comunas involucradas.

Quienes respaldan a Pemaf también exponen sus motivos. Wilson Méndez, coordinador de Responsabilidad Social de este proyecto , está convencido de que esa labor no ocasionará impactos ambientales en la zona.

“Se harán compuertas a lo largo de dos kilómetros para dejar pasar el agua del río Topo por canales hacia la sala de máquinas. El afluente mantendrá de 5 a 15 de los 40 y hasta 75 metros cúbicos de su caudal actual. Luego, siete kilómetros antes de desembocar en el río Pastaza volverá a recuperar todo su potencial”.

Édgar Zavala, presidente de la zona central de Río Negro, dice que solo la comuna El Topo está en desacuerdo . “En nuestro caso, recibiremos USD 140 000 en efectivo para infraestructura local y 120 personas de la zona serán contratadas. Además, después de la edificación, obtendremos USD 100 000 anuales durante 30 años”.

Wilder Vinueza, presidente de la colonia Azuay, comenta que Pemaf se ganó el respaldo de las 30 familias cuando les arreglaron los baños y el techo de la Escuela Remigio Cordero Cordero donde estudian seis niños. “También nos dan USD 250 mensuales para los almuerzos escolares”.

A la par, Lou Jost, biólogo estadounidense que reside en Baños, está preocupado por el futuro de la Myriocolea irrorata, una variedad de alga que , según él, es única en el mundo y solo crece a orillas del río Topo .